Entrevista con Osvaldo Bayer en su casa de Belgrano: el país, los medios y la democracia que sueña, que poco tiene que ver con la actual. Una sencilla puerta azul y un cartel: “El Tugurio”. Luego de golpear la aldaba tres veces, a las 18 en punto, el escritor Osvaldo Bayer abre. Saluda cordialmente e invita a entrar a la casa por un pasillo angosto, con una biblioteca a la izquierda llena de carpetas de archivos periodísticos, por el que se llega a un patio techado, decorado con potus. Conversar sobre Rainer y Minou , su primera y -hasta hoy- única novela, es la excusa del encuentro. El autor de La Patagonia Rebelde toma asiento y dice: “Muy bien joven, empiece”. Usted se autodenomina como un anarquista y pacifista a ultr...
Son las tres de la tarde y el bar Sócrates -en la esquina de Pedro Goyena y Puan- está repleto. Martín se sienta afuera, piensa y escribe. El desorden de la mesa llena de hojas desparramadas no coincide con la tranquilidad de su lectura. Entre la taza con café y el vasito con agua -todavía lleno- se encuentran textos con anotaciones y algunos libros. La gente habla mientras él lee y anota en su agenda: 15:32 Ema la cautiva, leí 92 páginas. — Paso todo mi tiempo en bares. Veo fútbol por televisión, me junto a conversar, como, preparo clases, leo el diario, en los bares. Es un lugar donde me gusta estar. Y en cambio, deploro estar en casas, no me gusta, me canso rápido, me siento encerrado, al poco tiempo me quiero ir de una casa, quiero salir. No soy un escritor de bares, soy una persona que está siempre en bares y que a veces, entre otras cosas, escribe. Esos bares constituyen el Buenos Aires donde nació en el '67, vivió y se formó. «Me siento como en casa en Buenos Aires, y en nin...