Carlos Rodríguez es periodista de Página12, desde su fundación y docente de TEA, escuela de periodismo. Con más de cuarenta y cinco años de trabajo periodístico, su trayectoria refleja la historia del periodismo gráfico argentino.
Según dijiste : “El auténtico periodismo se escribe en tercera persona porque la protagonista debe ser la noticia y no quien escribe”. ¿Por qué?
Porque cuando escribís en primera persona una nota de opinión, tenes que fundamentarla con lo que decís vos y hablando con otras voces porque eso lo hace más fuerte, porque sino es tu sólo tu opinión. Si vos lo haces fundamentando con datos concretos, duros, con palabras de otros encomilladas, eso fortalece la opinión que vos haces, no es algo que hiciste vos solo porque se te ocurre, sino que estás buscando un horizonte apoyandote en varias cosas, eso es el periodismo, sino es más literatura. Yo estoy de acuerdo en mezclarlos, pero para embellecer el texto. Si vos vas a cubrir una marcha y vas a entrevistar a 20 personas y vas a tomar 10, por lo que te parezca a vos, es tu visión personal. No somos todos pasivos, todos tenemos nuestra posición, nadie es objetivo-. Y no es algo que esté mal, porque vos aunque quieras ser objetivo, vas a ser subjetivo. Si te doy un mismo discurso a vos y a él, vas a elegir un párrafo y él va a elegir otro. Ahí se ven las subjetividades, porque no coinciden, porque es algo que no se va a modificar pero simplemente son distintas elecciones. Podemos no ser objetivos pero lo que no podemos hacer es mentir, si vos haces eso, te cavas tu propia fosa. Te lo digo desde Navarro, a Lanata o a Sandra Russo.
No podés decir lo mío es perfecto, es la verdad y todo lo otro es mierda. Son visiones que tenemos, por eso te digo que a veces al escribir en primera persona, es bueno tener fundamentos, basarte en lo que leíste, citar a autores, o señalar datos concretos. Si afirmás que la política exterior es errónea tenes que anotar por qué. Por el cierre de fábricas, por la exportación, tenes que justificar las cosas concretas y así nadie te los va a discutir. Por más que estés o no de acuerdo con alguien, no puede ser que esté todo bien con el que estés de acuerdo, pero que esté todo mal con el que no estás. Perdés objetividad cuando estás totalmente a favor de alguien y perdés toda subjetividad.
Un caso típico es el de la inseguridad porque no hay datos específicos de eso. Dicen “aumentaron los crímenes”, pero no dicen qué tipo de crímenes. Pueden haber más femicidios, lo cual sería un crimen pasional o familiar, pero no es inseguridad. La mayoría de los homicidios son eso, violencia social, no es inseguridad, eso es cuando te vienen a robar. Fijate cuantas veces esa violencia irracional no la generan los medios. A los robos menores en Bolivia, hace tiempo, los juzgan en el barrio. Entonces los vecinos lo agarraron y lo ponen a laburar para arreglar lo que le hizo a los vecinos, ya sea robar una gallina.
Una socióloga dice que la creación del miedo es la privatización del ser humano, porque deja de salir, deja de hacer cosas que hacía por miedo a salir, miedo a conocer otra gente, a circular de noche por otro lugar. Eso pasa mucho en EEUU, Europa u otros países. No hay ninguna ciudad como Buenos Aires en la que cualquier día del año tengas muchas actividades nocturnas, no son cosas que puedas encontrar en un lugar. Vos ibas a las 10 de la noche a comer en Bolivia y no tenías nada abierto. La gente no salía de noche porque no tenía lugares para comer. Antes decían que Lanús era el décimo lugar más violento en el mundo, dejate de joder, ¿Lanús?. Está bien, pasaron 3 o 4 episodios.
Hace un ratito habías dicho lo de cambiar el periodismo
Y si, tienen que hacer un periodismo más serio. El periodismo, sobre todo en televisión y en radio, hace que se angustie la gente, sobre todo con violencia e inseguridad, cuando te repite mil veces la misma noticia sobre robo o violación. Te llevan al gordo Nalgi Naldi ¿? que es un policía corrupto, que va a la tele y habla sobre inseguridad. Es serio llevar a Lilita Carrió? con todas las barbaridades que dice, acá hay un libro que habla sobre el periodismo de denuncia y de investigación. El de denuncia es el que se hace hoy, después pasa la cosa y con todas las denuncias nunca se sabe quién era corrupto al final. No hay nada más espantoso para un país que presume ser democrático que lo de la Banelco esté probado que pagaron a diputados para que voten una ley. El informe que se hizo es muy contundente y muestra que desde la side se pagó para que votaran así. El periodismo hoy es un show, ustedes lo tienen que cambiar. Digo que alguien tiene que cambiar esto, el periodismo no era esto. Chomsky tiene escrito en internet y dice que en EEUU, hay un periodismo del año ‘30 y lo reivindica. Acá por ejemplo, si lees viejos diarios de provincias como tucuman, salta y la rioja, eran excelentes, de un nivel muy piola. Aparte, me acuerdo que hicimos un trabajo sobre un episodios que había ocurrido en salta con una tribu guaraní, una matanza. Buscamos los diarios de la época y denunciaban con pelos y señales al ejército que había hecho eso. Era excelente la crónica que habían hecho en ese momento un diario de la provincia. Muchos de los mejores periodistas que hay en el país o en Buenos aires son de provincia, porque allá son muy perseguidos porque no pueden despegarse del poder, no tienen tantas posibilidades de escapar de eso y son más vulnerables. Acá tenes un poco más de aire aunque ya no lo tenés tanto. Hay radios fm, diarios alternativos, lo cual es más difícil en las provincias, como en tucuman al hablar sobre la homosexualidad. Si vos sos marcado desde el poder en la provincia, cagaste fuego. El periodismo no se desgravó solamente acá, sino en todo el mundo. Cuando terminó la primer guerra en Irak, se reunieron todos los corresponsales de guerra de todo el mundo para denunciar como les cambiaban la información que mandaban. Escribían algo y los medios, desde la central, le modificaban lo que estaban diciendo. La única crónica que vi en un diario sobre cómo era la guerra fue en Clarín, en el suplemento Sí. En la Rolling Stone escriben como dioses. Todavía hay lugares en donde todavía se escribe bien, lees un reportaje en esa revista y decís “esto es un buen reportaje”. Acá todavía hay ejemplos de buen periodismo, después ves la televisión y te querés matar.
Crear la agrupación COPREPREN (Comisión para la Recuperación del Gremio de Prensa) durante el Mundial ‘78 fue un verdadero acto de rebeldía. ¿Ves reflejada esta actitud en periodistas actuales?
Sí, lo que pasa es que son diferentes momentos históricos. Por ejemplo en Página 12 tenemos mucha gente que trabaja bien y seguramente en esa época hubiera hecho lo mismo. Nosotros veníamos, los de mi generación, con el cuero más duro. Imaginate que cuando yo tenía 16 años el presidente era Onganía. Vos venías como con una práctica de ver de qué manera decías las cosas y cómo te organizabas para poder hacer algo.
En la COPREPEN en parte fue muy bueno porque allí estaba prácticamente todo el activismo de prensa que después con el tiempo avanzó y se fue separando. Sobre todo lo que es la Lista Naranja que es de la izquierda marxista y después tenés la Lista Azul y Blanca -conducción de la UTPBA-, aunque en realidad no todos porque muchos se fueron antes de que la UTPBA empezará a declinar y traicionar los ideales que teníamos.
Cuando se creó la UTPBA en el ‘84 fue fusión del Sindicato de Prensa y la Asociación de Periodistas de Buenos Aires en un solo gremio mucho más fuerte. Parecía que nos comíamos el mundo y después, al principio, la conducción de la UTPBA tuvo una presencia muy fuerte que seguía esa línea de la COPREPEN y pero se fue desinflando y terminó en lo que son hoy.
En el SiPreBa hoy hay un montón de jóvenes de 25 a 30 años que son la conducción. Yo estoy participando pero no formo parte de la conducción. Tato es el único más viejo que viene del ERP y que no es periodista, es trabajador de prensa. No escribe, tiene otro tipo de tareas en una empresa periodística.
Hay mucha gente joven que le da a uno esperanza de que la cosa va a seguir. Yo no creo que nosotros seamos mejores ni peores, ni que hoy son todos iguales. En aquel momento también había gente que no hacía nada y se escondía y otros que no, que tratábamos de hacer algo, lo que podíamos. Tampoco es que hacíamos mucho. Era juntarnos y organizar cosas, tratar de tener un boletín, hacerlo pasar y enterarnos de lo que pasaba en el gremio que estaba intervenido desde antes de la dictadura, en lo que era la Asociación de Periodistas de Buenos Aires donde había radicales, comunistas y gente más de izquierda. El Sindicato de Prensa era el peronismo más ortodoxo, la derecha peronista, antes de la dictadura.
Después del ‘84, cuando se genera la UTPBA, se unen los dos sindicatos.

Comentarios
Publicar un comentario